En vísperas de mis 35 vueltas al sol, puedo decir que esta en especial ha sido profundamente transformadora. No es que las anteriores no lo hayan sido, pero esta tuvo algo mágico. En vísperas de la primavera y sin esperarlo, se empezó a gestar lo que hoy se convierte en @huesoueso.mx, un proyecto en el que @Ansrenteria y yo hemos trabajado con muchísimo amor.
Masha, la cachorra de nuestros amigos @aileenchl y @oscarlariosc, fue la culpable de todo. Ese día fuimos a conocer a Luciano, el bebé recién nacido de nuestros amigos. Con nosotros iba @Valm14 y su toddler de 4 años, Reno, junto con @Mardeelmar. La tarde transcurría con tranquilidad hasta que Masha y Ruffles, muertos de emoción, salieron a jugar al jardín. En un momento de euforia, Masha le saltó a Reno y él, como era natural, se asustó.
La conducta de ambos era totalmente comprensible, pero como Masha tenía mucha energía de cachorra, ofrecimos nuestra ayuda.
Con toda la confianza que a veces a uno le falta pero que los amigos nos tienen, ese mismo día nos trajimos a Masha a casa para trabajar en su paseo y control de impulsos. Gracias a los cursos que Ana había tomado para corregir esas conductas en nuestras perritas, Masha fue mejorando con el paso de las semanas.
Pero la historia no quedó ahí. Aileen nos dijo: «Oigan, ustedes tienen muchísimo espacio y bosque, y a Masha le encanta jugar con su manada; vengan por ellos dos veces a la semana» (así se unieron Masha, Ruffles y Coco). Después, en una cena con María, se sumaron Xavi (el perro de María), junto con Maca, Fermín y Antonia (los perritos del hermano de María) y Tingix (la perrita de Valeria).
Masha
Por la que inicio todo
De una u otra forma, ellos fueron nuestros «fundadogs». Después han ido llegando más: Lanita, Quinn, Ray, Nina, Frijola, Kobu, Jacinto,etc.
Poco a poco, los perritos comenzaron a mostrar cambios increíbles: se volvieron más seguros, más ágiles e incluso bajaron de peso. Todo esto ha sido posible gracias al bosque y al contacto con la naturaleza. Entendemos que cuidar a los perritos de las personas es una gran responsabilidad que jamás debe tomarse a la ligera. Por eso, a la par que el proyecto iba creciendo y tomando forma, el Universo nos cruzó con personas maravillosas que nos han guiado. Gracias a Diego y Tania de @Surfandjump por darnos mentoría personalizada para mejorar nuestros procesos y guiarnos no solo en el entrenamiento de nuestras perritas, sino también en el de nuestros alumnos.
Además, como las almas curiosas que somos, Ana y yo queremos llevar este proyecto más allá. Nos inscribimos al Programa de Formación en Guarderías, Hotel de la Academia Filosofía Animal, y estoy profundamente agradecida con el proceso, porque uno se da cuenta de que no lo sabe todo y que hay que ser lo suficientemente humilde para aprender, preguntar.
Al hacer conciencia, me doy cuenta de que hoy tengo una responsabilidad mucho mayor que en cualquiera de mis trabajos anteriores: soy responsable de cuidar a los mejores amigos, compañeros, guías y maestros de nuestros clientes. Esos seres maravillosos llamados perritos que, cada día que tengo el PRIVILEGIO de cuidar, alimentar, limpiar y observar, no dejo de agradecer.
Definitivamente ha sido una vuelta al sol como ninguna otra, llena de crecimiento, aprendizaje y de reconocer que tengo MUCHO que aprender no solo de las personas que me rodean, sino también de los perros, de los árboles, de la tierra, del cielo y de la madre naturaleza.
Gracias a todas las personas y seres que de una u otra forma se han cruzado en mi camino, ayudándome a crecer, conectar y mejorar, e incluso a quienes, sin saberlo, me enseñan, me guían y me curan.
No sé qué me depara esta nueva vuelta al sol, pero lo que sí sé es que me tomó 34 primaveras encontrar esta misión de vida: mejorar la relación entre los humanos y los perros por medio del respeto, del amor, de la madre naturaleza.Gracias a Ana por acompañarme siempre en mis locuras, a mis amigas por impulsarme, a mis tías y a mis padres por confiar en mí cuando ni yo lo hacía.
Gracias infinitas a nuestra manada que sostiene y le da vida a este hogar: Lua, Pippa, Tommy, Simona, Frankie, Sakura, Fennec y Daruma. Y a nuestros guardianes, Chia, Canelo y Negris, por cuidarnos siempre. Gracias a todos los perritos que vienen, juegan y corren conmigo, así como a los árboles y guardianes del bosque que nos protegen.
Esto es por y para los perros. Gracias, gracias, gracias a todos los que han sido, son y serán parte de este proyecto que apenas va comenzando.
Les comparto un pedacito de mi día a día: entre correr libremente en el bosque con ellos, jugar, ver cómo se ensucian felices con la tierra y sentir la energía de la manada en la naturaleza, he aprendido a observar sus verdaderas necesidades.
¡Los invito a ser parte de esta aventura! Síganos en @huesoueso.mx para acompañarnos en el día a día de la manada en el bosque y formar parte de esta comunidad.

